La conciencia se quedó dopada en un rincón oscuro del armario de mi habitación poblana
y el corazón aún no regresa de la vacación;
la razón sigue intermitente e itinerante entre el pensar y sentir.
Las palabras sin cordura se articulan,
vocifero miniedades de tus sueños sin distinguir del todo la vigilia,
en eterna duermevela floto por los laberintos de almas inciertas
desdibujadas por la desconfianza de miradas amagadas, enemigas.
V
Publicado por Ausencia en 19:32
0 Comments:
Post a Comment