Ausencia

Desperté con sabor lejano, con mirada perdida, con los brazos cansados, y agotada la sonrisa. Ausencia. Ausencia, sí, así dice el onomástico del día que por cuenta propia empecé a respirar, y así me llama el silencio que acaricia mi rostro.
No sé desde cuándo, ni cómo, ni dónde, pero se me adhirió a la piel, se hizo mi sombra, y hoy la Ausencia soy de mi vida y de la de alguien más.
Me he esforzado por no permanecer, por sólo estar en el lecho caliente, en la mesa que se comparte, en cada página del libro que con la mirada acaricias, en las agujetas de tus botas, no en tu boca; no he formado parte de nada desde que el alma se me fue de vacaciones. Y heme aquí, tan ausente de mí y de quien conmigo quiso compartir sus sueños y sus ganas.
Dicen que tengo un chakra averiado, yo más bien creo que algo le hace interferencia, o que quizá lo deje olvidado en el quirófano que extrajo los 3mm que estaban poniendo de cabeza mi existencia.
Así he ido, a distancia del mundo capoteando el nihilismo con amores desgraciados y por ahora, que no sólo por hoy, con la misantropía en los labios y veneno por saliva.

11 de julio de 2009

Advertencia

Él es así: a los tres días te dice ‘te amo’ y espera ser correspondido, a los cuatro meses se quiere ir a vivir contigo, a los ocho dice que no soporta tu vida que no la comparte ni comprende, al noveno mes todo es una riña, el décimo mes es placentero y ultima los detalles para la estocada final, termina contigo de la forma más dolorosa. Sin contar que en varias y múltiples ocasiones te hizo sentir mal, terminó contigo en la fiesta de cumpleaños de tu sobrinito o antes de entrar a un examen importante. Querrá que pares sueños que no has concebido, te enfermará de su celotipia y te forzará a matar tus sueños. Dice que volverá y que le esperes, que eres el amor de su vida y que sólo por ahora no puede estar contigo, pero que su futuro eres tú. Después le dirá al mundo que no podía estar contigo porque eres una puta; más tarde al toparse con la realidad le dirá a quien te conoce que eres lo mejor que le ha pasado y que sabe que jamás vivirá algo igual, pero que asume las consecuencias de sus actos y que sería imposible que tú lo perdonaras. Después será un patán y la vuelta te dará. Te llamará en una fecha simbólica para pedir perdón por su actitud y volverá a hacer lo mismo. Y hasta parecerá que estará ideando que más hacer para herirte, andar con tu mejor amiga, salirse de la escuela, tener problemas con drogas o montar una moto e ir a conocer el mundo.

Esta en ti permitírselo o no, pero suele ser tan encantador que envuelve; que te convences que él es lo que quieres de la vida. Ahora te pregunto ¿te gusta la violencia, la humillación, que te dominen? ¿en qué lugar estas dispuesta a ponerte tú para que él sea ‘felices’?

11 de mayo de 2009

Yo tenía un esposo

Yo tenía un esposo, no la llevábamos mal, teníamos lo que él llamaba ‘altercados de pareja’, y de repente un día, harta de la situación, de no comprometerme y del escaso sexo, tomé mis cosas y las guardé en una valija naranja y sólo me fui. Él, él no me siguió ni me persiguió… me dejo ir.

No fue lo mejor, fue lo único que pude hacer, estaba aterrada. Aterrada de mí, de no dar el ancho ni el angosto, ni nada. Hace ya casi un año de esto y… se que lo perdí.

Y ahora estoy más aterrada que al inicio. Sé que lo tuve navegando en mis fluidos, él se alimentaba de mí y yo vivía de su ser. Ya no hay vida, deambulo por el mundo.

11 de marzo de 2009

Parezco perro rabioso

Parezco perro rabioso contigo: fotofobia, sólo puedo verte a media luz, mejor a obscuras; escupo espuma blanca muy venenosa, quiero morderte y contagiarte de este deseo, de la ilusión; ya no bebo agua, mi líquido vital es tu saliva, tu sudor.
Tú me acaricias y te tiro la mordida.
Te alejas y lloriqueo por tus brazos.
Y así te puedo partir el alma sin decir una palabra, enviándote un paquete; y con un chocolate devolverte la sonrisa. Pero me llamas y por más que quiero sacar lo dulce de mi únicamente ácido sale de mi boca.
Y la congruencia se evapora.
Te quiero cerca y cuando lo estas me alejo; porque no quiero apegos sino afectos.
Te eché de mi vida y sin embargo quiero que estés aquí.

29 de octubre de 2008

XI

Tu mirada se inscribe en los ahoras; en el presente presente de los días con lluvia
que gota a gota dibujan tu sonrisa en el charco en el que se refleja la mía.
No se es emotivamente futuro, ni presente sin ti...
sin el presente no hay pasado, entonces si ahora no estás ¿nunca estuviste?

11 de octubre de 2008

X

Olvidados en un rincón, nos hemos llenado de polvo como petrificadas estatuas de sal o hilo. Sombras errantes en el vacío del tiempo, sin calor, difuminadas a media luz y desaparecidas al fulgor de tu mirada.

Caminaba a solas, sin tus brazos cerca y el olvido a cuestas, como si cayera hacia el abismo; desde aquel día que tus brazos se cerraron a toda oportunidad de amarte, y me quise aferrar a ti y me quedé abrazada a ese recuerdo que da calor, que huele a ti, que vive en mí, que me arranca el corazón y lo sumerge en tus ojos vacíos, y duele el pensamiento en que no estás y el recuerdo que te vuelves.

¿En dónde extraviamos el camino y perdimos los pasos y la voz?
¿En dónde guardaste las miradas y caricias con mi nombre?

Tal vez en ese viejo baúl de besos enterrado en el recuerdo de los días, tal vez en susurros nocturnos y voces menguadas, o en reflejos poco nítidos o en cada luna de la que está hecho tu cuerpo.

30 de septiembre de 2008

IX

Sólo deseaba correr, correr bajo la lluvia, descalza, sin rumbo, sacar este dolor y esta ira, correr hasta caer rendida, hasta irrumpir en llanto, hasta olvidarte y liberarme de mí misma, confundiendo la lluvia con mi llanto, desgarrar las ropas, exponer las entrañas y secarlas al sol para que ya no sientan, sacar el corazón de este pecho que lo oprime, volar sobre el viento cruzar cielos y calmar; sanar escociendo las heridas con la sal de la mar que te arranca de mis brazos, que pone fin a esta vida, que me mata, me aniquila, me posee y me hace suya sólo para abandonarme al amanecer, para dejar mi cuerpo lánguido sobre la playa, pálido, casi transparente, inerte porque toda la sangre te la has llevado para pintar el cielo de escarlata, para dejar mi vida vacía, para confundirme entre el sentir y el pensar, entre la ilusión y la realidad; y ese dragón dueño de todos mis miedos de los dolores que esta carne no resiste y de mi ser que casi sucumbe a tu mirada.

21 de septiembre de 2008