A veces me da por esperar y espero a la salida de la iglesia o de alguna escuela, a la sombra de un árbol o cobijándome con el sol, espero bajo el reloj de la estación del metro Tlatelolco o a la entrada de la estación Universidad, con dos cafés en la mano y unas galletas de chocolate, deseando que aparezcas.
A veces me da por caminar y sigo tus pasos, camino y camino hacia ti, adonde tú estés o andes.
A veces me da por desear y apareces en todo lugar.
Pero hoy me dio sueño y dormí, y en mi sueño te esperé, caminé a tu lado y llenaste mis tiempos.
A veces también tengo ganas de soñar como cualquiera, de compartir la vida, de retozar en tus brazos y disfrutar tus labios.
A veces me da por esperar y espero paciente tu llegada que no llega, espero que amanezca, aguardo de pie o sentada y en silencio.
Sin más, la espera tuvo un cuerpo que se vistió de ausencia, de nada, de ti…
A veces
Publicado por Ausencia en 23:02
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